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 |  | Salé |  |  |
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| | | «Ciudad milenaria», Salé fue fundada en el siglo XI por los Banou Achara, príncipes Omeyas
venidos de Córdoba. Conoció su expansión en el período Almohade y con el puerto principal
de la fachada atlántica marroquí hasta el siglo XVIII, que fue cuando la llegada de Essaouira
perjudicó a su desarrollo de modo fatal. Entonces, Salé se volvió hacia los campos y logró una simbiosis rara entre la vida urbana y rural. Dentro de la muralla que rodeaba la zona de
viviendas y comercios, la ciudad disponía de numerosas huertas y funduks que podían albergar a muchos vendedores de fuera.
Esta estructura antigua explica la configuración actual de la ciudad: un espacio central antiguo y deteriorado, rodeado por una larga cintura de barrios más recientes. Esta larga historia también dotó la ciudad de numerosos monumentos, que hoy constituyen un patrimonio histórico y arquitectural para valorizar. | |
A nivel de la región de Rabat-Salé-Zemmour-Zaërs, el eje Rabat-Salé constituye una aglomeración urbana de 1,7 millones de habitantes. Salé vió su población pasar de los 17.000 habitantes en 1912 a más de 630.000 en 1994, mostrando una des las tazas de crecimiento demográfico más elevadas de Marruecos.
Corazón administrativo y pólo económico de la región, esta gran zona urbanizada padece de
problemas «clásicos» de una urbanización que no se domina: insalubridad, hábitat no reglementaria, desempleo, deterioro del ámbito de vida.
| | La importancia del crecimiento demográfico, añadido a la escasez de las capacidades de acogida de las poblaciones procedentes entre otros del éxodo rural, explica el desarrollo continuo de estas problemáticas, en parte vinculadas con la aparición de barrios enteros no planificados. Este desfase también es una amenaza para las riquezas medioambientales, arqueológicas e históricas que caracterizan la ciudad de Salé. | |
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