Las mujeres del proyecto

VIDEO: Mujeres y acceso a los derechos

FDM_Quest Ce QuEtre Femme Dans Mon Quartier_Bamako from Quartiers du Monde on Vimeo.

76 mujeres de dos asociaciones de mujeres participan en el proyecto MDM: 41 mujeres están activan en el seno de la asociación de Kotognogontala y 35 mujeres en la asociación Sutura.
Las mujeres de las dos asociaciones tienen entre 18 y 55 años de edad, están casadas –según las leyes consuetudinarias o según la tradición musulmana-, y forman parte de familias tradicionales polígamas con un promedio de 5 hijos por mujer. Viven en espacios pequeños o las coesposas cohabitan con miembros de la familia extendida: suegra, cuñado, sobrina, etc. Son responsables de todas las labores del hogar, lo que ocupa sus días completos: Se encargan de proveer a la familia de agua, deben ocuparse de los enfermos, deben preparar las comidas, mantener la casa en orden… son responsables de la educación de los niños

Las mujeres no están registradas en el registro civil. Esta inexistencia legal dificulta su acceso a los derechos. Las mujeres desconocen sus derechos, se les separa de los procesos de toma de decisiones incluso si éstas les conciernen directamente. Tienen poco acceso a la información. La tasa de analfabetismo es muy alta. Todas las mujeres tienen un nivel de escolaridad primario y el 90 % son analfabetas. A través del proyecto “Mujeres del mundo: una red de protagonistas solidarias”, en el cual participan desde 2008, llevan cursos de alfabetización con metodologías de educación popular con perspectiva de género.
Las mujeres son víctimas de violencia: física (maltrato, la mayoría ha sufrido la ablación), sexual (acoso, abuso, violación, mutilación), psicológica (humillación, discriminación, desvalorización), simbólica y cultural (sexismo). La violencia es un fenómeno generalizado y naturalizado al grado de que las mujeres ya no son conscientes de que son víctimas de ella.

Debido a que los ingresos de los hogares son escasos, las mujeres son las que realizan también actividades económicas generadoras de ingresos con el fin de completar los ingresos del hogar. Las mujeres, una vez que terminan sus quehaceres familiares, realizan actividades económicas en condiciones de trabajo peligrosas para su salud y además de trabajar horas extras. Asimismo, tienen dificultades de comercializar sus productos (pequeño comercio). La falta de electricidad limita también el tiempo que emplean en las actividades generadoras de ingresos (falta de seguridad, la conservación de los productos alimentarios comercializados es difícil…). A pesar de su contribución en los gastos familiares y en la vida comunitaria, las mujeres no tienen ningún poder en cuanto a las decisiones, se trata así de un reto que aún debe considerarse.
En el marco del proyecto FDM, las mujeres administran un capital de trabajo que les permite desarrollar actividades económicas individuales. Además las mujeres del colectivo de Kotognogontala desarrollaron una actividad económica colectiva donde alquilan sillas, mesas y material de cocina para bodas y bautizos de los habitantes de sus comunidades. Esta actividad les da una visibilidad y un reconocimiento por parte de su comunidad.

No obstante, gracias a su trabajo, las mujeres han ganado confianza y aumentaron su autoestima, y se han formado en las técnicas de comercialización y gestión de actividad. Las mujeres se definen como “tejedoras de la sombra” no sólo por el apoyo y el papel que desempeñan a nivel familiar sino también a nivel comunitario; también están involucradas en las actividades de desarrollo de su medio de vida.


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